El kerosene es una fracción refinada del petróleo crudo utilizada normalmente para alumbrar, calentar, cocinar, así como combustible para ciertos motores y como base para insecticidas. Por mucho tiempo fue empleado para el alumbrado de las casas y largamente conocido como combustible de lámparas.
El kerosene contiene hidrocarburos con 11 a 16 átomos de carbono, su rango de destilación varía entre 200 y 300 grados Celcius. Es un corte obtenido por destilación atmosférica que está ubicado entre la nafta y el diesel. En Chile se comercializan dos tipos de kerosene: el doméstico y el kerosene de aviación.
El consumo de este producto, comparado con otras fracciones del petróleo es menor en países desarrollados que en países subdesarrollados o en vías de desarrollo, en los que ha sido reemplazado por el gas licuado de petróleo (GLP). Una de las especificaciones más importantes es el punto de humo, el que mide la tendencia a humear de la llama del combustible. Mientras los compuestos parafínicos tienen puntos de humo de hasta 70 mm, los aromáticos tienen 8 mm. Su curva de destilación está definida para que el kerosene tenga una volatilidad compatible con su uso.